Marcha por la vida en Miami: Una necesidad urgente

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Adolfo J. Castañeda, MA, STL
Director de Educación de VHI

El próximo 22 de enero se cumplen 46 años de la legalización del aborto en todo EEUU. En esa fecha, en 1973, el Tribunal Supremo de EEUU emitió dos sentencias (Roe v. Wade y Doe v. Bolton) que dieron como resultado la matanza legal de los bebés por nacer por cualquier motivo durante los nueve meses del embarazo. La espantosa cifra, hasta la fecha, de bebés muertos a causa de este abominable crimen se acerca a los 60 millones. Esa cantidad de personas es mucho mayor que la población entera de muchos países del mundo. Recientemente se ha informado que el año pasado (2018) murieron en todo el mundo por culpa del aborto unos 41 millones de bebés.


También son millones las mujeres y los hombres que de una forma u otra se han involucrado en un aborto y que, por la gracia de Dios, se han arrepentido, pero que sufren el terrible síndrome postaborto. Esas personas necesitan nuestra ayuda para reconciliarse con Dios y sanar sus profundas heridas. Aquí no estamos para condenar a nadie que haya cometido, promovido o callado ante el aborto, sino para condenar el aborto, llamar a la conversión y ayudar a las mamás tentadas por el aborto y a las personas que sufren por un aborto.


Miami y sus ciudades colindantes tienen el triste título de ser la capital per cápita del aborto de EEUU. Solo en 2017 se cometieron casi 9,500 abortos en el distrito Miami-Dade. Ese mismo año se cometieron casi 45 mil abortos en el Estado de la Florida. Los residentes de esta área estamos sentados en un charco de sangre y dolor.


Pero no podemos quedarnos sentados. Por ello quiero extender una urgente invitación a la próxima Marcha por la Vida que se llevará a cabo, Dios mediante, el próximo 26 de enero (sábado). La cita es en el Seminario San Juan Vianey a las 9 AM. (La dirección es 2900 SW 87 Avenida). El evento comenzará con un Misa en la Capilla del Seminario y luego la marcha se extenderá hasta las 12 del mediodía. Por favor, no deje de participar. Sería una vergüenza que en la capital del aborto los que defendemos la vida y gozamos de suficiente salud no vayamos a participar en lo que es, sin lugar a dudas, el evento más importante de todo el año.


En términos de pérdidas de vidas humanas y de daño a las almas, el aborto constituye la catástrofe más grande del mundo y de toda la historia. Nada se le puede comparar ni de cerca. Por supuesto que hay otros asuntos de gran importancia: la inmigración, la pobreza, la salud, la educación, etc. Pero sin menoscabar para nada la necesidad de atenderlos, podemos afirmar sin temor alguno, que cada uno de ellos, en el presente, palidece, ante la monstruosidad del aborto. La defensa de los bebés por nacer, sin excluir para nada la necesidad de resolver otros problemas, es, en estos momentos, la causa más importante de todas.


¡Que nadie que pueda ir falte a la Marcha por la Vida el próximo 26 de enero!