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No rompas mi corazón (Unbreak My Heart) : Misericordia de Dios Después de Aborto

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Por Denise Hunnell , M. D.

En marzo pasado, Emily Letts creó una tormenta mediática por la filmación de su aborto y la publicación de su documental como un testimonio de cómo el aborto podría ser maravilloso. En un artículo de seguimiento en Cosmopolitan, ella expresa su experiencia en el aborto como positiva e incluso alegre. Este retrato aturde a todos los que valoran la vida desde el momento de la concepción y causó una indignación comprensible. Sin embargo, es importante recordar que Emily Letts tiene sólo veinticinco años y todavía le faltan un montón de experiencias de la vida por delante. No es de extrañar que en este momento siente la necesidad de pasar por alto la dura realidad de que ella mató a su hijo por nacer y pretender que el aborto es realmente una buena cosa. Su percepción puede ser muy diferente en unos pocos años.

Sólo hay que preguntar a las mujeres que participan en la Campaña No Más Silencio, ellas dan testimonios desgarradores de problemas después del aborto como infertilidad, problemas de relacionarse con otras personas,  depresión, abuso de sustancias, baja autoestima, sentimiento de culpa abrumadora y muchas otras secuelas dolorosas al aborto.

La cantante Toni Braxton es una de las voces recientes para expresar su pesar y remordimiento por un aborto. En sus memorias, Unbreak My Heart (No rompas mi corazón), ella habla de cómo se enteró de que estaba embarazada cuando estaba en una fuerte terapia con isotretinoína (comúnmente comercializada como Accutane) para el acné. Le aconsejaron hacerse un aborto debido a la posibilidad de malformaciones fetales graves e incluso mortales como resultado del uso de esa droga. Ella admite que incluso si no hubiera estado con medicación, probablemente habría seguido con el aborto porque no era un momento conveniente para ella el quedar embarazada, pero el riesgo de defectos de nacimiento la hizo tomar la decisión que parecía justificada. Sin embargo, después ella fue atormentada por la culpa y atribuyó todo, desde sus propios problemas de salud con lupus, hasta el divorcio de sus padres, como consecuencia de su aborto. Posteriormente, tuvo dos hijos, el más joven de los cuales es autista. Abiertamente se pregunta si el autismo de su hijo es un castigo de Dios por su aborto.

No hay duda de que la Sra. Braxton enfrentó a un desafío de enormes proporciones cuando se enteró de que estaba embarazada. Los potenciales efectos sobre la salud en el feto debido a la exposición la isotretinoína incluyen deformidades del sistema nervioso central, la cabeza, la cara y el corazón. Ciertamente, los riesgos para estas anomalías eran muy altos, pero no eran una certeza. El aborto debe haber parecido la solución más fácil en ese momento. Pero como ella y un sin número de otras mujeres han encontrado, las duraderas cicatrices físicas, emocionales, psicológicas y espirituales del aborto son muy profundas.

Es triste que el aborto sea visto como la respuesta a posibles defectos de nacimiento. Cada embarazo es una llamada a la mujer para ser la madre de un niño específico en un momento específico, en un conjunto específico de circunstancias. A veces ella está llamada a ser la madre de un niño perfectamente sano a quien verá crecer hasta la edad adulta, pero a veces está llamada a ser la madre de un niño que nunca tendrá su primer aliento. A veces ella está llamada a ser la madre de un niño con necesidades especiales y retos especiales. A veces, la madre biológica es llamada a confiar su hijo a otras personas que pueden darle la atención que ella no puede. Cuando una mujer decide realizarse un aborto, ella rechaza explícitamente su vocación. Mientras que puede tener otros hijos en el futuro, nunca se puede volver atrás y ser una madre cariñosa del niño que abortó. No es de extrañar que las mujeres sufren cuando la realidad de su acción les afecta interiormente.

Sin embargo, Dios no desea tal sufrimiento sobre nosotros. Creo que Toni Braxton está muy equivocada cuando ve el autismo de su hijo como una especie de justicia divina por su aborto. En el Evangelio de San Juan, los discípulos de Cristo le preguntaron a Jesús cuáles pecados fueron responsables de la ceguera de un hombre. Jesús respondió: "Ni él pecó ni sus padres; es para que las obras de Dios se manifiesten en él "(Juan 9:03 ) .

Ningún niño es jamás un castigo. En lugar de personalizar la discapacidad de su hijo como fruto de sus fechorías pasadas, le sugiero a la señora Braxton que su hijo en realidad presenta una oportunidad para su redención. Rechazó un niño con posibles defectos de nacimiento. Dios le ha dado la oportunidad de abrazar la maternidad de un niño con necesidades especiales actuales.

Rezo para que Toni Braxton encuentre un programa como el Proyecto Raquel para que pueda alcanzar la esperanza y la curación después de un aborto. No hay pecado más allá del alcance de la misericordia de Dios incluyendo el pecado del aborto. Dios ofrece el perdón completo a Toni Braxton y cualquier otra mujer que ha abortado a su hijo. Que cada una encuentre la gracia para aceptarlo.

Traducido por Cecilia Rodríguez Galván – Coordinadora Voluntaria de REDESSVIDA en la Diócesis de Aguascalientes, México