Redessvida.org

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Inicio Publicaciones Trauma Postaborto

Trauma Postaborto

Imprimir PDF


Miguel Manzanera, SJ

Uno de los temas expuestos en la reciente Asamblea de la Pontificia Academia por la Vida, celebrada en el Vaticano del 24 al 26 de febrero, en la que participé, se refería al trauma postaborto, también conocido como síndrome, que engloba un conjunto de posibles trastornos psicosomáticos que afectan sobre todo a la mujer que abortó, pero también a los médicos aborteros junto con el equipo colaborador, así como a las personas que apoyaron la realización del aborto.

En los países donde se ha instalado la ideología abortista, predomina todavía la tendencia a negar o minimizar el trauma postaborto. Sin embargo son ya muchos los artículos científicos que evidencian la relación causal entre el aborto voluntario y una serie de episodios patológicos. Algunos se refieren a las consecuencias inmediatas que sufre la mujer que aborta: perforaciones, infecciones por quedar restos fetales en el útero, hemorragias, coágulos, trombosis de vena ovárica etc. Otros efectos se manifiestan posteriormente como ser trastornos hormonales, esterilidad, aborto espontáneo, embarazo ectópico o con placenta previa y parto prematuro.

Además el aborto provoca disfunciones hormonales, ya que la preparación del cuerpo de la madre mediante la segregación de la progesterona se interrumpe abruptamente. Se produce una disminución de los neurotransmisores segregados por las células nerviosas, causando un desequilibrio hormonal y celular que afecta al sistema inmunológico, facilitando la aparición del cáncer de mama.

Las mujeres que abortan y las personas que realizan abortos tienen mayor probabilidad de tener efectos secundarios psicosomáticos, siendo los más frecuentes los recuerdos obsesivos, los insomnios y pesadillas, la inapetencia sexual, los trastornos gástricos, el estrés, la depresión, una baja autoestima y las conductas autodestructivas, tales como el consumo exagerado de alcohol, de tabaco y de droga, incluyendo tendencias suicidas, que pueden durar varios años o toda la vida.

Si bien la “ideología de género” considera la interrupción del embarazo como un simple desarreglo biológico, los estudios más profundos muestran la conexión entre la conciencia moral y la culpabilidad que está al origen del síndrome postaborto. La mujer, en la medida en que dio su consentimiento libre e informado para realizar el aborto, se siente culpable del filicidio realizado. Aunque trate de negarlo o minimizarlo, en el subconsciente se mantendrá el remordimiento por el mal irreparable que ha causado, corriendo además el riesgo de distorsionar o embotar su propia conciencia, enfermedad moral muy difícil de sanar.

La realidad muestra que el aborto provocado es el asesinato premeditado y a sangre fría de un ser humano, totalmente indefenso e inocente, en el vientre de su propia madre. Por ello la Iglesia Católica en el Concilio Vaticano II califica al aborto, junto con el infanticidio, como un “crimen abominable” (GS 51), un pecado grave que está sancionado con la excomunión automática (CDC, canon 1398), aunque puede haber circunstancias objetivas o subjetivas que atenúan o incluso eximen la gravedad del aborto:

De todo ello se deduce no sólo la importancia del tratamiento psicológico para curar el trauma del aborto, sino también la necesidad de una sanación espiritual. Hay instituciones religiosas especializadas en atender a las mujeres traumadas. La madre que abortó debe aceptar con humildad su responsabilidad, sentir el dolor, arrepentirse y pedir perdón a su propio hijo y al mismo Dios autor de la vida. Sólo Él en su infinita misericordia y omnipotencia puede revertir el mal causado y dar una oportunidad a la madre a rehacer su vida, ayudando a otras mujeres para no caer en esa tentación. La Iglesia Católica ofrece el sacramento de la confesión como el medio más adecuado de experimentar la misericordia del perdón divino. Cabe también realizar un bautismo simbólico del hijo abortado para visualizar la nueva vida que recibe de Jesús, quien se identificó con los más débiles y maltratados (Mt 25, 40.45).


New layer...