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¡Padre, perdónales porque no saben lo que hacen!

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Autor: Miguel Manzanera SJ

En el pueblo católico ha adquirido relevancia la devoción de las “Siete Palabras” que Jesús pronunció en la cruz, recogidas en los cuatro evangelios aprobados como auténticos por la Iglesia. Con el tiempo se ha establecido la piadosa costumbre de predicar las siete palabras al mediodía del Viernes Santo, reviviendo las tres horas de agonía que Jesús sufrió, clavado en la cruz en el montículo del Gólgota, en las afueras de Jerusalén y no lejos de sus murallas.

Las palabras de Jesús contrastan fuertemente con las que pronunciaban la mayoría de los condenados, muchas veces llenos de odio y resentimiento, maldiciendo a quienes les habían condenado y blasfemando contra Dios. Por el contrario Jesús muestra un corazón confiado en el Padre y al mismo tiempo compasivo y misericordioso frente a quienes lo han condenado, engañados por el diablo o mal informados por los enemigos de Jesús.

 

Descendió a los infiernos

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Autor: Miguel Manzanera SJ

En el Símbolo de los Apóstoles, también llamado el “Credo breve”, que se recita los domingos en la Santa Misa, se incluye el siguiente artículo de fe: “Descendió a los infiernos y al tercer día resucito de entre los muertos”. No es fácil entender la primera frase “descendió a los infiernos”, ya que aquí la palabra “infiernos” tiene un significado distinto del usual que es el lugar de castigo y tormento eternos, reservado a los pecadores empedernidos.

En el Credo los infiernos significan las estancias dentro de la tierra, designadas en la Biblia con el término hebrero “sheol” y con el griego “hades”, donde según una creencia extendida bajaban las sombras de los muertos, mientras que sus cadáveres eran sepultados y se corrompían.

 

Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13)

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Autor: Miguel Manzanera  SJ

Uno de los temas más recurrentes del Papa Francisco en sus escritos y predicaciones es la misericordia divina. Está convencido que forma parte de la esencia del Evangelio. Por eso Quiere que la Iglesia Católica otorgue a la misericordia toda la prioridad que merece. Para ello sigue los pasos de San Juan Pablo II que también consideró este tema el leitmotiv de su vida, tal como se muestra en su Encíclica “Rico en Misericordia” (1980) y en el impulso dado a las revelaciones de Sor Faustina Kowalska a la que beatificó y posteriormente canonizó en el Jubileo del Año 2000, declarando para toda la Iglesia la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia en el primer  domingo después de la Pascua de Resurrección. El Papa Francisco ha proclamado el Jubileo Extraordinario de la Misericordia y ha publicado el Mensaje para la Cuaresma de 2016, titulado con la frase de Jesús “Misericordia quiero y  no sacrificio” (Mt 9, 13). Transcribimos algunos puntos más pertinentes.

 

Declaración de Vida Humana Internacional sobre el virus de Zika

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27 de enero de 2016 miércoles


A continuación se incluye una declaración del Padre Shenan Boquet, Presidente de la Human Life International / Vida Humana International, en torno al problema de la extensión del virus de Zika:


‘Nosotros compartimos con nuestros hermanos y hermanas en América Latina su preocupación sobre la extensión del virus de Zika, al igual que sobre la causa y los efectos del mismo. Es poco lo que se sabe hasta ahora, pero existe una preocupación que el virus que se propaga por medio del mosquito está vinculado al grave defecto fetal de la microcefalia en los infantes que nacen de las madres que hayan contraído el virus durante el embarazo. En lo que respecta esta preocupación, han surgido llamados para que en muchos países se pospongan los embarazos e incluso hasta un período de dos años, a pesar de que algunos países todavía están deliberando las medidas que se deberían tomar y de su duración, que deberían ser objeto de recomendación a las parejas sobre la postergación de los embarazos.


En primer lugar, la doctrina católica nos enseña que es moralmente lícito que los cónyuges pospongan los embarazos por razones de peso. (cf Humanae Vitae n. 10, 16), y entre esas razones queda incluida la salud de la madre y del infante. Si una pareja decide posponer el embarazo, entonces solamente los métodos naturales – tales como aquellos que constituyen los métodos de ‘planificación natural familiar’ que usan indicadores médicos de fertilidad – habrán de ser utilizados. Los métodos artificiales (tales como los hormonales, de barrera, e interrupción), siguen siendo inaceptables. Exhortamos a los fieles que se encuentran en las zonas afectadas, que les soliciten a sus obispos una guía segura en torno a este asunto. Sin duda los obispos dialogarán con los especialistas en la medicina al respecto, y les proveerán de una enseñanza clara, mientras este asunto continúa siendo dilucidado.


En segundo lugar, se anticipa que el llamado a evitar los embarazos podría venir de los proponentes del control demográfico, quienes siempre están pidiéndole a las familias y las mujeres de escasos recursos que eviten los embarazos. Y es probable que este asunto sea objeto de más campañas de recaudación de fondos y de propaganda anti-natalista. También se anticipa que, ante esta dificultuosa situación, surgirá un llamado a favor de ampliar el acceso el aborto de modo radical, por ley, como si la matanza de un infante fuese a curar una enfermedad. Es lamentable que la ideología radical a favor del control demográfico y de una sexualidad desenfrenada, haya contagiado a tantas instituciones médicas y políticas, a tal punto que muchas personas desconfían de las autoridades, lo cual se entiende. No obstante, nosotros exhortamos a los católicos fieles que no formulen conclusiones súbitas sobre lo que podría estar detrás del llamado a evitar los embarazos. En su lugar, les exhortamos a que escuchen con detenimiento lo que digan los médicos especialistas que sean católicos fieles. Sin duda ellos están analizando la situación y están trabajando en colaboración con los obispos para informarles al respecto.

Indudablemente, la Iglesia Católica tendrá un rol, por medio de sus hospitales y unidades de cuidado, para ayudar en la cura de los enfermos y en la preparación de los métodos de prevención. Exhortamos a las instituciones de la Iglesia Católicas que colaboren con otros en torno a este asunto, para que se mantengan alertas en caso de surgir unas determinadas condiciones que requerirían que la Iglesia deje a un lado el Evangelio para así poder realizar una labor humanitaria (cf Evangelii Nuntiandi n. 32). Además, dado que las agencias de asistencia son las que hacen uso de esfuerzos legítimos para promover una serie de programas anti-vida y destructivos, le corresponde a los católicos mantenerse en alerta para que la colaboración en este asunto no requiera de un compromiso ilícito. Tampoco la Iglesia puede dar su endoso a la labor de una agencia conocida por su promoción del control demográfico, lo cual ha sido denunciado por el Papa Francisco y sus predecedores (cf Laudato si’ n. 50, 60).

 

Los padres de familia católicos están llamados a ser responsables y generosos, a buscar la formación en la fe, y a recibir los sacramentos de la confesión y la Eucaristía. Este llamado a ser responsables exige, como respuesta, la confianza y la prudencia, a la vez que advierte y se opone a la presión ejercida por cualquier agencia que ataque la dignidad de la persona humana o los dones del matrimonio y la sexualidad humana. Una amenaza a la salud pública, que bien podría ser legítima, no es una justificación para recurrir al uso de métodos pecaminosos y destructivos, como un medio para evitar los embarazos, y mucho menos para hacer del aborto una ‘cura’ falsa.’

 

 

versión original en inglés:

HLI Statement on Concerns Over the Zika Virus

Padre Shenan Boquet – Presidente de la Human Life International / Vida Humana Internacional

27 de enero de 2016 miércoles

http://www.hli.org/2016/01/10605/

 

“¡Vence a la indiferencia y conquista la paz!”

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Autor: Miguel Manzanera SJ

Con este título el Papa Francisco publica el tradicional Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, el 1 de enero de 2016. Recoge anteriores escritos sobre el tema, especialmente la Exhortación Apostólica “Alegría del Evangelio” y la Encíclica “Laudato si. Sobre el cuidado de la casa común”, enmarcándolos dentro del Año del Jubileo de la Misericordia. Las graves amenazas para construir un mundo donde reine la justicia y la paz, sumadas al deterioro del ecosistema planetario, son el trasfondo del Mensaje, distribuido en 8 puntos, que resumimos y comentamos.

 

La Familia, cuna de la nueva vida

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Cecilia E. Rodríguez Galván
Asesora de REDESSVIDA
Programa de Vida Humana Internacional

Es difícil no estar feliz en esta época que nos regresa a un tiempo lejano, a un país lejano, a un sitio divino.

Por todas partes la Navidad sigue en el aire, se siente la fraternidad, o al menos eso es lo que dice la mercadotecnia…pero en el interior de los hogares, donde la intimidad nos descubre nos encontramos con nosotros mismos, en familia.

Cristo ha nacido, una familia se ha integrado, un hombre, santo varón, ha confiado en la Palabra de Dios, en su emisario que le indica que “debe” resguardar a Aquel que viene, y a la mujer que le lleva en su seno.

Cristo ha nacido, y una mujer “llena de Gracia” ha sucumbido ante la majestuosidad de un anuncio, y ha confiado también, en Aquel que viene a salvar a su pueblo. Y ese mismo Aquel es quien le hace “arca de la Alianza”, “puerta del cielo”, “estrella de la mañana”. Su confianza es una sola palabra “fiat”, hágase. Y por esto que el cielo se regocija y la tierra espera.

 
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