La humanidad del niño por nacer (1/3)

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Padre Shenan J. Boquet

Presidente

Human Life International


“¡Ay de ustedes si no logran defender la vida” (San Juan Pablo II, 1993, Denver, Colorado, EEUU)


Todos los días en EEUU, miles de mujeres embarazadas entran a las mal llamadas “clínicas” abortivas. Cuando salen de ellas horas después, ya no están embarazadas. Sus bebés, quienes apenas habían comenzado a vivir y a desarrollarse dentro del calor y la seguridad del seno de sus mamás, han sido succionados por una aspiradora o inyectados con veneno o quemados con líquido salino y luego desmembrados por medio de fórceps.


La horripilante realidad de lo que ocurre a estos bebés es encubierta por medio de una apariencia de respetabilidad médica,  por medio de batas blancas que usan los que lucran con este negocio y que se presentan como “médicos” y “enfermeras”. También es encubierta por medio de eufemismos hábilmente diseñados con el objeto de crear confusión en torno al debate sobre el aborto: “productos de la concepción”, “puñado de tejidos”, “derechos reproductivos”, “libertad para elegir”, etc.




Pero ninguna cantidad de batas blancas ni de eufemismos va a poder cambiar nunca la fría realidad de lo que ocurre dentro de los abortorios cada semana: la deliberada y calculada matanza de seres humanos vivos e inocentes.


La primera parte de la misión del movimiento provida es, por tanto, el retirar una por una cada una de las capas de encubrimiento y causantes de ofuscación y engaño, y mostrar al mundo qué – o mejor dicho quién – está en el centro del debate en torno al aborto: el niño no nacido. Y la segunda parte de nuestra misión es hablar en favor de ese niño por nacer, que no tiene voz propia.


La Marcha por La Vida: Una voz para los que no tienen voz


Considero que la Marcha anual por la Vida en Washington, DC es uno de los instrumentos más eficaces que ha diseñado el movimiento provida para lograr estas metas.


Los principales medios de difusión pasan por alto la Marcha por la Vida. Pero gracias al creciente fenómeno de las redes sociales y a los medios provida independientes, se ha podido llegar a saber que cientos de miles de personas provida marchan todos los años en ésta y otras marchas alrededor del país y en otros países. En el caso de Washington, DC y otras ciudades norteñas, los marchantes enfrentan valientemente temperaturas muy frías y climas inclementes con el propósito de defender el derecho a la vida de nuestros hermanitos y hermanitas más pequeños y vulnerables. Y esta información, gracias a Dios, se difunde por todo el mundo.


Además, aún los medios principales de difusión no pueden pasar por alto estas marchas,  especialmente durante los últimos dos años, cuando tanto el Presidente como el Vice-Presidente de EEUU han dirigido la palabra a los participantes. Como consecuencia de ello, millones de personas han podido recibir información, argumento y testimonios provida. Han visto de primera mano lo muy diferente que es el movimiento provida de las caricaturas que intentan difundir los principales medios de difusión. Lejos de ser una minoría periférica, los provida han establecido la marcha en pro de los derechos humanos más grande de la historia de EEUU. Y lejos de ser un grupo de fanáticos llenos de odio, los provida son gente común y decente motivada por un extraordinario amor.


Al respecto, el Presidente Trump dijo a los marchantes este año: “Este es un movimiento fundado en el amor y basado en la nobleza y la dignidad de toda vida humana. Cuando miramos a los ojos de un niño recién nacido, vemos la belleza del alma humana y la majestad de la creación de Dios. Sabemos que cada vida humana tiene sentido y merece ser protegida”.


Como dijo un popular bloguero en Twitter el día de la Marcha acerca del carácter singular o único de este evento: “Ninguno de los participantes marcha para sí mismo. Ninguno ellos exige derechos o privilegios para sí. Cada uno de ellos marcha por aquellos que no pueden marchar”.


¡Qué testimonio!


Continuará.