La conexión entre la anticoncepción y el aborto (3/3).

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Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International 

¿Qué pasaría si la Iglesia en realidad proclamara la Humanae vitae?

En ocasiones me pregunto cómo sería nuestro mundo si la Iglesia Católica y sus ministros hubieran, a raíz de la Humanae vitae de Pablo VI, abrazado con entusiasmo esta enseñanza,  tanto en el rechazo firme de la anticoncepción como en el desarrollo y la difusión de la Regulación Natural de la Fertilidad. ¿Qué pasaría si cada sacerdote hubiera proclamado con convicción la verdad sobre las dos realidades del matrimonio – la procreativa y la unitiva – y la pecaminosidad de la anticoncepción? ¿Qué pasaría si los científicos católicos hubieran concentrado su atención en incrementar nuestro conocimiento sobre la regulación natural de la fertilidad? ¿Qué pasaría si todas las parroquias hubieran introducido programas eficaces de regulación natural de la fertilidad, castos, doctrinalmente fieles y científicamente fundamentados? [2]
¿Podríamos al menos haber protegido a la Iglesia de los peores efectos de la revolución sexual? ¿Del divorcio y la ruptura familiar? ¿Del recelo contra el sexo opuesto que se ha desarrollado desde la revolución sexual? ¿De la herida sufrida por muchas mujeres que han sido utilizadas por los hombres para su placer sexual y luego han sido descartadas? ¿De la emasculación, degradación y vergüenza de los hombres, a quienes no se les ha enseñado cómo manejar sus pasiones sexuales productivamente hacia la creación de familias y el crecimiento de un amor auténtico y de sacrificio personal por su cónyuge? ¿Y en última instancia, de los horrores del aborto: de millones de bebés asesinados; de las mujeres que viven con la cicatriz secreta en sus almas de haber estado involucradas en la muerte de un niño y necesitando reconciliación y sanación post aborto por parte de la Iglesia y la comunidad provida?

¿Podríamos haber dado un mejor ejemplo al mundo?

En verdad creo que no acabaremos con la violencia del aborto, ni reclamaremos una moral social ni protegeremos la santidad del matrimonio y su apertura y generosidad hacia la vida ni promoveremos la pureza y castidad, a menos que abordemos la tóxica mentalidad anticonceptiva. La mentalidad anticonceptiva es idéntica a la mentalidad pro aborto. Las razones por las que las mujeres (y sus compañeros sexuales) usan anticonceptivos son las mismas por las cuáles abortan: porque ya tienen muchos hijos, porque no tienen suficiente dinero, porque quieren una oportunidad para educarse, porque no desean que sus padres sepan que han tenido relaciones sexuales, entre otras. Adicionalmente, muchas mujeres a las que les falla la anticoncepción piensan que son víctimas de una falla de la tecnología, y que por ello tienen “derecho” a recurrir a otra forma de tecnología “médica”, el aborto, para compensarlas. De hecho, la mitad de todas las mujeres que buscan un aborto estaba utilizando algún anticonceptivo cuando concibieron.

En última instancia, la lucha contra el aborto, mientras no se exponga su causa principal subyacente: la anticoncepción, es como tratar de deshacerse de la hierba sólo arrancando sus hojas. Mientras que la mentalidad anticonceptiva permanezca, la mentalidad abortiva florecerá. En HLI y en su sección hispana, Vida Humana Internacional, tenemos décadas de experiencia en cuanto a hablar sobre este tema. Hemos descubierto que la anticoncepción es usualmente el punto fundamental en el pensamiento personal sobre el tema de la vida. Cuando la persona transige con el control de la natalidad, le resulta mucho más fácil estar de acuerdo con otros males como el aborto, el divorcio y la homosexualidad. De igual forma, si ven el mal de la anticoncepción, rechazarán estos otros males también. En otras palabras, si convencemos a las personas sobre la maldad del aborto pero no sobre su relación con la anticoncepción, habremos simplemente desperdiciado nuestro valioso tiempo.

VHI agradece la traducción de este artículo a Luis Fernando Calvo, Director Ejecutivo de Opciones Heroicas, Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , Costa Rica.

Nota:

[2]. https://www.hli.org/2018/07/pope-john-paul-iis-dream/.

 

 
Padre Shenan J. Boquet

Presidente

Human Life International

 

¿Qué pasaría si la Iglesia en realidad proclamara la Humanae vitae?

 

En ocasiones me pregunto cómo sería nuestro mundo si la Iglesia Católica y sus ministros hubieran, a raíz de la Humanae vitae de Pablo VI, abrazado con entusiasmo esta enseñanza,  tanto en el rechazo firme de la anticoncepción como en el desarrollo y la difusión de la Regulación Natural de la Fertilidad. ¿Qué pasaría si cada sacerdote hubiera proclamado con convicción la verdad sobre las dos realidades del matrimonio – la procreativa y la unitiva – y la pecaminosidad de la anticoncepción? ¿Qué pasaría si los científicos católicos hubieran concentrado su atención en incrementar nuestro conocimiento sobre la regulación natural de la fertilidad? ¿Qué pasaría si todas las parroquias hubieran introducido programas eficaces de regulación natural de la fertilidad, castos, doctrinalmente fieles y científicamente fundamentados? [2]

 

¿Podríamos al menos haber protegido a la Iglesia de los peores efectos de la revolución sexual? ¿Del divorcio y la ruptura familiar? ¿Del recelo contra el sexo opuesto que se ha desarrollado desde la revolución sexual? ¿De la herida sufrida por muchas mujeres que han sido utilizadas por los hombres para su placer sexual y luego han sido descartadas? ¿De la emasculación, degradación y vergüenza de los hombres, a quienes no se les ha enseñado cómo manejar sus pasiones sexuales productivamente hacia la creación de familias y el crecimiento de un amor auténtico y de sacrificio personal por su cónyuge? ¿Y en última instancia, de los horrores del aborto: de millones de bebés asesinados; de las mujeres que viven con la cicatriz secreta en sus almas de haber estado involucradas en la muerte de un niño y necesitando reconciliación y sanación post aborto por parte de la Iglesia y la comunidad provida?

 

¿Podríamos haber dado un mejor ejemplo al mundo?

 

En verdad creo que no acabaremos con la violencia del aborto, ni reclamaremos una moral social ni protegeremos la santidad del matrimonio y su apertura y generosidad hacia la vida ni promoveremos la pureza y castidad, a menos que abordemos la tóxica mentalidad anticonceptiva. La mentalidad anticonceptiva es idéntica a la mentalidad pro aborto. Las razones por las que las mujeres (y sus compañeros sexuales) usan anticonceptivos son las mismas por las cuáles abortan: porque ya tienen muchos hijos, porque no tienen suficiente dinero, porque quieren una oportunidad para educarse, porque no desean que sus padres sepan que han tenido relaciones sexuales, entre otras. Adicionalmente, muchas mujeres a las que les falla la anticoncepción piensan que son víctimas de una falla de la tecnología, y que por ello tienen “derecho” a recurrir a otra forma de tecnología “médica”, el aborto, para compensarlas. De hecho, la mitad de todas las mujeres que buscan un aborto estaba utilizando algún anticonceptivo cuando concibieron.

 

En última instancia, la lucha contra el aborto, mientras no se exponga su causa principal subyacente: la anticoncepción, es como tratar de deshacerse de la hierba sólo arrancando sus hojas. Mientras que la mentalidad anticonceptiva permanezca, la mentalidad abortiva florecerá. En HLI y en su sección hispana, Vida Humana Internacional, tenemos décadas de experiencia en cuanto a hablar sobre este tema. Hemos descubierto que la anticoncepción es usualmente el punto fundamental en el pensamiento personal sobre el tema de la vida. Cuando la persona transige con el control de la natalidad, le resulta mucho más fácil estar de acuerdo con otros males como el aborto, el divorcio y la homosexualidad. De igual forma, si ven el mal de la anticoncepción, rechazarán estos otros males también. En otras palabras, si convencemos a las personas sobre la maldad del aborto pero no sobre su relación con la anticoncepción, habremos simplemente desperdiciado nuestro valioso tiempo.

 

VHI agradece la traducción de este artículo a Luis Fernando Calvo, Director Ejecutivo de Opciones Heroicas, Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , Costa Rica.

 

Nota:

[2]. https://www.hli.org/2018/07/pope-john-paul-iis-dream/.