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El Primer Mandamiento y los derechos de los padres

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Adolfo J. Castañeda, MA, STL
Director de Educación para el Mundo Hispano
Vida Humana Internacional


Hay una relación muy profunda entre el Primer Mandamiento de la Ley de Dios y la divina vocación de los padres de familia de ser los primeros y principales educadores de sus hijos. En la Sagrada Escritura leemos lo siguiente:


Escucha, Israel, Yahveh nuestro Dios es el único Yahveh. Amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Se las repetirás a tus hijos, les hablarás de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado [1].


 

Pongamos a la familia primero (1/3)

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Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International


Un par de autores conservadores que escribieron en la revista The Atlantic esta semana destacaron las estadísticas de matrimonio en la clase media de EEUU. “Dramático aumento en la maternidad de mujeres no casadas, el divorcio y la inestabilidad familiar entre la clase trabajadora significan que solo alrededor del 55% de los niños con madres de clase trabajadora alcanzarán los 14 años en un hogar encabezado por dos padres biológicos”, anotaron. Mientras tanto, “solo las minorías de adultos pobres (26%) y adultos de clase trabajadora (39%) de entre 18 y 55 años están casados”.


Los números son algo más saludables entre la clase alta educada de EEUU. Pero el debilitamiento del matrimonio en EEUU significa que la columna vertebral del país se está debilitando. Precisamente detrás de estas sombrías estadísticas matrimoniales, como lo señaló el presentador de Fox News, Tucker Carlson, en un controvertido monólogo reciente de su programa, están “todos los desastres familiares que inevitablemente siguen: más abuso de drogas y alcohol, mayores tasas de encarcelamiento, menos familias formadas en la próxima generación”.


 

La ley abortista de Nueva York pone en peligro a las mujeres

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Deborah M. Piroch

Directora de Relaciones Públicas

Human Life International

 

Todo el que cumpla la voluntad de mi Padre Celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mateo 12:50).

 

El Gobernador del Estado de Nueva York, Mario Cuomo firmó con mucho orgullo el proyecto de ley para ese estado que lleva el título de Acta para la Salud Reproductiva de Nueva York durante el aniversario 46 de Roe v. Wade (la sentencia del Tribunal Supremo de EEUU de 1973 que legalizó el aborto en todo el país). Esta nueva ley permite la matanza del niño por nacer hasta el día del nacimiento, sin ni siquiera algún tipo de restricción. Cuomo también que el edificio del One World Trade Center que fuese iluminado de rosado, quizás para “celebrar” que todas las niñas pueden ahora abortar a sus bebés en nombre de la mal llamada “libertad reproductiva”.

 

Que nadie se equivoque, muchas mujeres morirán como resultado de esta ley. Como mujer e hija de un internista con una subespecialidad en cardiología, puedo preguntar: ¿dónde está en estos momentos el lobby feminista? Todos los años mueren mujeres en EEUU a causa del aborto legal a manos de médicos abortistas ¿y ahora resulta que Nueva York va a permitir que también personas que no son médicos cometan abortos?

 

 

La humanidad del niño por nacer (1/3)

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Padre Shenan J. Boquet

Presidente

Human Life International


“¡Ay de ustedes si no logran defender la vida” (San Juan Pablo II, 1993, Denver, Colorado, EEUU)


Todos los días en EEUU, miles de mujeres embarazadas entran a las mal llamadas “clínicas” abortivas. Cuando salen de ellas horas después, ya no están embarazadas. Sus bebés, quienes apenas habían comenzado a vivir y a desarrollarse dentro del calor y la seguridad del seno de sus mamás, han sido succionados por una aspiradora o inyectados con veneno o quemados con líquido salino y luego desmembrados por medio de fórceps.


La horripilante realidad de lo que ocurre a estos bebés es encubierta por medio de una apariencia de respetabilidad médica,  por medio de batas blancas que usan los que lucran con este negocio y que se presentan como “médicos” y “enfermeras”. También es encubierta por medio de eufemismos hábilmente diseñados con el objeto de crear confusión en torno al debate sobre el aborto: “productos de la concepción”, “puñado de tejidos”, “derechos reproductivos”, “libertad para elegir”, etc.


 


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