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Inicio Publicaciones Columna HLI George Floyd - todas las vidas importan.

George Floyd - todas las vidas importan.

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Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human International

Un espantoso doble estándar

Hace unos días, en la Ciudad de Nueva York, dos mujeres negras provida fueron arrestadas en la acera frente a una instalación del gigante abortista de EEUU Planned Parenthood. Planned Parenthood había llamado a la policía para denunciar a las mujeres. Cuando llegó la policía, ordenaron a Bevelyn Beatty y Edmee Chavannes que se dispersaran, diciendo que estaban violando las órdenes de distanciamiento social del alcalde Bill de Blasio. Cuando se negaron a irse, las mujeres fueron arrestadas.

La noche anterior al arresto de Beatty y Chavanne, la Ciudad de Nueva York se había visto convulsionada por otra noche de protestas, empañada por la violencia generalizada y el saqueo. Miles de personas participaron en estas protestas, congregándose en espacios reducidos, a menudo sin ningún esfuerzo para evitar la propagación de Covid-19.

Sin embargo, en lugar de señalar los peligros para la salud planteados por estas protestas, muchos expertos en salud pública, comentaristas de medios y políticos los defendieron, a menudo haciendo la vista gorda o incluso justificando la violencia y el saqueo. Una carta, firmada por unos 1.300 expertos en salud pública, argumentaba que las protestas nacionales deberían continuar a pesar de la pandemia, porque son “vitales para la salud pública nacional y para la salud amenazada específicamente de los negros en EEUU”.

Poner fin al racismo es sin duda uno de los problemas sociales más acuciantes del mundo. Además, lo que le sucedió a George Floyd es una de las cosas más despreciables que he visto. En el video de su muerte, se niega la fundamental dignidad humana de Floyd. El oficial de la policía se arrodilló sobre el cuello de la víctima, aparentemente sin importarle la humanidad de Floyd, descaradamente pasando por alto su valor intrínseco como persona. Además, la mayoría de los que protestaban por su muerte ciertamente no querían tener nada que ver con la violencia, sino que solo exigían justicia.

Sin embargo, estoy lejos de ser la única persona horrorizada por este doble estándar puesto al descubierto.

Ciertamente podemos tener la esperanza y rezar para que las protestas pacíficas, a largo plazo, resulten en vidas salvadas y aseguren una mayor justicia para las minorías (y para todas las personas). Sin embargo, a corto plazo, todo lo que sabemos con certeza es que las protestas violentas han matado a por lo menos 17 personas y han lesionado a muchas otras, además de haber causado enormes daños a la propiedad, a menudo, en una triste ironía, a los establecimientos de negocios de personas negras. Pronto sabremos también si las protestas han causado un aumento en los casos del Covid-19, lo que parece muy probable, dado el tamaño de las multitudes y la proximidad entre los vándalos.

Mientras tanto, es completamente posible que Beatty y Chavannes hubieran salvado al menos algunas vidas humanas de una muerte prematura causada por el aborto ese mismo día. Pasa todo el tiempo. Unos miles de bebés han escapado a duras penas del aborto, gracias a que unos activistas dedicados a defender la vida les mostraron a las mujeres embarazadas que se acercaban a las puertas de las “clínicas” de aborto las alternativas provida y el desarrollo del bebé no nacido, para que desistieran del aborto y recibieran la ayuda provida que necesitaban para continuar con sus embarazos y dieran a luz a sus bebés.

Y, sin embargo, incluso cuando multitudes de manifestantes asaltaron la ciudad con impunidad, dos mujeres en una acera vacía fueron consideradas una “amenaza a la salud pública tan grave” que fueron arrestadas.

Las vidas no nacidas importan

Ese tipo de doble estándar me causa enojo. Comprensiblemente, también causó enojo a las dos mujeres.

En comentarios a Fox News, Beatty y Chavannes destacaron la hipocresía que caracterizó su arresto, especialmente a la luz del hecho de que el aborto mata a más afroamericanos cada día que cualquier otra causa. Las vidas de esos bebés también importan.

“Somos mujeres negras, pero no apoyamos [a la organización] Black Lives Matter (“Las vidas negras importan”, traducción libre) porque están de la mano con Planned Parenthood que mata a bebés afroamericanos”, dijo Beatty a Fox News. “Son hipócritas fraudulentos... y creo que todas las vidas importan porque Dios las creó. Hay miles de George Floyds que mueren todos los días en el útero de su madre y es tan injusto como cuando murió a manos de ese oficial de la policía”.

“¿Cómo es [posible que se considere] esencial el aborto?” preguntó ella. “¿Cómo [es posible] que estén cerrando las tiendas y que no podamos ir a un restaurante ni a la iglesia ni a compartir con otros cristianos, y que, sin embargo, todavía las mujeres que lo deseen pueden ir a que les maten a sus bebés?”

Alguien me compartió una anécdota sobre cómo recientemente se detuvo para hablar con un grupo de personas que participaban en una protesta en su ciudad, a quienes les dijo: “Estoy de acuerdo con que todas las vidas negras importan, pero ¿qué pasa con los bebés en el útero? ¿No importan todas esas vidas? La respuesta fue “eso no es lo mismo”.

Pero sí es lo mismo. Cada aborto mata a un ser humano único y vivo, un ser humano cuyo derecho a la vida es tan absoluto como el de Floyd o el de cualquier otra persona. Y, la trágica realidad es que el aborto está devastando a la comunidad afroamericana. En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, se abortan más bebés negros cada año que los que nacen, una proporción mucho más alta que en cualquier otro grupo étnico [1].

A nivel nacional, los abortos en mujeres negras constituyen el 36% de todos los abortos, a pesar de que las mujeres negras constituyen solo el 13% del total de la población femenina de EEUU. Como han señalado los provida durante años, los proveedores de los mal llamados “servicios” de abortos como Planned Parenthood colocan deliberadamente muchas de sus mal llamadas “clínicas” en vecindarios minoritarios. Esta es una violencia oculta, pero una violencia real, no obstante, y sus efectos en los estadounidenses negros son incalculables. [Nota del Editor: Las mujeres hispanas también son víctimas de Planned Parenthood: a pesar de que ellas constituyen el 17% del total de la población femenina del país, el 25% de los abortos anuales en EEUU son cometidos en mujeres hispanas.]

¿Cuántas madres afroamericanas, de hecho, madres de todas las razas, han sufrido cicatrices psicológicas y físicas al someterse a abortos? Cuántos niños afroamericanos han sido despojados de sus hermanos; ¿Y cuántos hombres afroamericanos han sufrido la ausencia o el abuso de sus papás y luego ellos mismos han caído en el uso y abuso de las mujeres que han vivido con ellos,  sabiendo que, si la satisfacción de su lujuria puede provocar un embarazo, siempre pueden llevar a sus “novias” embarazadas a la “clínica” de abortos más cercana?

Por supuesto, sabemos, trágicamente, que estas mismas realidades no afectan solo a la comunidad afroamericana, sino que también afectan a las personas de otras características demográficas y culturas de nuestra sociedad global.

El aborto genera violencia

Si en EEUU no abordamos esta forma endémica de violencia perpetrada contra los más inocentes de nuestra sociedad, ¿cómo podemos esperar abordar con éxito cualquier otra forma de violencia? Recuerdo una cita de Santa Teresa de Calcuta. “Lo que está ocurriendo en EEUU”, dijo en el desayuno de oración de 1997, “es una guerra contra el niño. Y si aceptamos que la madre puede matar a su propio hijo, ¿cómo podemos decirle a otras personas que no se maten entre sí?”

En su discurso al recibir el Premio Nobel de la Paz, la Madre Teresa reiteró este poderoso mensaje, diciendo:

Pero siento que el mayor destructor de la paz hoy es el aborto, porque es una guerra contra el niño, un asesinato directo del niño inocente, el asesinato de la propia madre. Y si aceptamos que una madre puede matar incluso a su propio hijo, ¿cómo podemos decirles a otras personas que no se maten entre sí? ... Al abortar, la madre no aprende a amar, sino a matar incluso a su propio hijo para resolver sus problemas. Y por medio del aborto, se le dice al padre que no tiene que asumir ninguna responsabilidad por el niño que ha traído al mundo. Es probable que ese padre ponga a otras mujeres en el mismo problema. Entonces, el aborto solo lleva a más abortos. Cualquier país que acepte el aborto no está enseñando a las personas a amar, sino a usar cualquier violencia para obtener lo que quieren. Es por eso que el mayor destructor del amor y la paz es el aborto.

[Nota del Editor: Conociendo la labor de la Santa Madre Teresa de Calcuta, sus palabras condenando el aborto no deben interpretarse como una condenación de las mujeres que abortan, sino una condenación del aborto, no de las personas, mujeres u hombres, que se han involucrado en la comisión de un aborto. La Iglesia y la misma Madre Teresa siempre han invitado a estas personas a reconciliarse con Dios a través del Sacramento de la Confesión. Ella también  estaría muy de acuerdo con que estas personas obtengan sanación a través de programas de la Iglesia, como el Proyecto Raquel, Viñedos de Raquel y otros más. Jesús es infinitamente misericordioso y siempre está dispuesto a perdonar con tal de que haya un sincero arrepentimiento.]

Al releer los comentarios de la Madre Teresa, no pude evitar preguntarme: ¿qué parte de la violencia que hemos visto en todo el país en los últimos días es, de alguna manera, atribuible a la violencia del aborto? Si nuestra sociedad, de una manera directa o indirecta, les ha enseñado a nuestros jóvenes a que maten incluso a sus propios hijos con el fin de satisfacer sus apetitos sexuales y violentos sin consecuencias, ¿debería sorprendernos que algunos no vean nada malo en usar una causa aparentemente buena: la justicia para un hombre asesinado y el fin del racismo - como una excusa para causar violencia sin sentido y robo?

La injusticia perpetrada contra el Sr. Floyd es un delito grave, un delito contra la dignidad inalienable e inviolable de la persona humana, y deberíamos estar indignados por un acto tan atroz.  Debemos admitir que las heridas de la discriminación son profundas en esta nación y continúan enfrentando a un individuo contra otro, haciendo distinciones entre clases y razas.

Estamos de acuerdo con que nadie tiene el derecho a dañar o a matar intencionalmente a un ser humano inocente. Es moralmente incorrecto. Sin embargo, no podemos ignorar, en medio de una evaluación honesta y una exposición sobre el racismo y la explotación, que el principio de la no contradicción aún es cierto. Las vidas negras importan, no porque sean negras sino porque son seres humanos de valor incomparable. Y si la vida de Floyd era importante, entonces la vida de cada niño por nacer también es importante.

Como sociedad necesitamos defender el valor de cada vida humana, si vamos a transformar y sanar nuestras culturas. Si deseamos terminar con la violencia del racismo y la injusticia, entonces toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural debe ser defendida, sin excepción. Si sigue habiendo un enfoque arbitrario hacia la vida humana: algunos tienen valor, otros no, entonces nunca eliminaremos el flagelo del racismo y la injusticia.

 Fuente: https://www.hli.org/2020/06/george-floyd-all-lives-matter/

VHI agradece a José Antonio Zunino, del Ecuador, la traducción de este artículo.


Notas:

[1]. Dave Andrusko, “More Black Babies in New York City are Killed in Abortions than Born Alive,” LifeNews.com, 12 de julio de 2018. https://www.lifenews.com/2018/07/12/more-black-babies-in-new-york-city-are-killed-in-abortions-than-born-alive/?fbclid=IwAR1LHG4YSgZwHrDmZ8vYoAxxU3ygQR-YRDBT9mrxmuyUilwIAWdL-b-YlvQ.


 

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