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Nunca es necesario matar intencionalmente a un feto humano para salvar la vida de la madre (1/2)

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Dra. Donna Harrison
Dra. Michelle Cretella
Dr. John Schirger
Dr. David Stevens
Dra. Janet Orient

17 de febrero de 2019

Nota de VHI: La re-publicación en español de este ensayo en todas sus partes por parte de VHI ha recibido la autorización por escrito de la entidad informativa Public Discourse: A Journal of the Witherspoon Institute, accessible en www.thepublicdiscourse.com. El título original en inglés es “It Is Never Necessary to Intentionally Kill a Fetal Human Being to Save a Woman’s Life: In Support of the Born-Alive Abortion Survivors Protection Act y se encuentra en: https://www.thepublicdiscourse.com/2019/02/49619/.

Este documento fue escrito y sometido al Congreso de EEUU en apoyo al proyecto de ley The Born-Alive Abortion Survivors Protection ActEste proyecto de ley tiene por objeto el que se atienda debidamente y se intente salvar por todo los medios posibles a los bebés que sobreviven un aborto. Recordemos que muy lamentablemente el aborto en EEUU es legal por cualquier motivo durante los nueve meses del embarazo.

A continuación presentamos la traducción de la primera parte del documento con el único propósito de informar al público acerca de las verdades científicas en torno a situaciones médicas como las que este escrito describe.

El Born-Alive Abortion Survivors Protection Act proporciona una manera científicamente correcta, médicamente precisa y respetuosa de asegurar que el ser humano inocente que sobrevive un intento de aborto sea tratado con la misma dignidad humana y el mismo respeto que reciben otros bebés durante el curso de una buena atención neonatal. El Acta también asegura que los seres humanos con discapacidades no sean el blanco de una matanza intencional en el momento de su nacimiento.

Escribimos este documento en apoyo a este Acta (S.311) como organizaciones profesionales de médicos y como personas que representan a más de 30,000 médicos que practican su profesión según el Juramento Hipocrático.

Los datos o hechos médicos son importantes.

Hecho 1: Es científicamente indiscutible que en el útero de una madre embarazada existe un ser humano vivo y distinto a ella.

Desde el momento de la fertilización, el ser humano cumple con todos los criterios científicos de un organismo vivo [1] y es completamente distinto a su madre, no es parte del cuerpo de su madre. Esto es un hecho científico. Por consiguiente, es científicamente correcto que el S.311 identifique como personas humanas a los seres humanos que sobreviven un aborto y les reconozca la plena protección de la ley de la misma manera que la ley protege actualmente a otros seres humanos de edad gestacional similar.

Hecho 2: El aborto no es atención a la salud y mucho menos una parte esencial de la atención a la salud de las mujeres, y los abortos en el tercer trimestre del embarazo no son cometidos para salvar la vida de la madre [2].

El hecho de que más del 85% de los gineco-obstetras en EEUU, según una encuesta nacional, no cometen abortos en sus pacientes [3] constituye una clarísima evidencia de que el aborto no es una parte esencial de la atención a la salud de las mujeres. La inmensa mayoría de los abortos son cometidos por proveedores de abortos que no proporcionan ningún otro cuidado de la salud a las mujeres. El aborto no trata ninguna enfermedad. El embarazo no es una enfermedad, y el matar deliberadamente a un niño no nacido por medio del aborto no es atención a la salud.

Durante las audiencias para prohibir el aborto por nacimiento parcial [4], se hizo claro que, a diferencia del parto, que separa a la madre de su feto con el propósito de que éste viva, un aborto separa a una madre de su feto con el propósito de garantizar que el bebé nazca muerto. Por eso es que cuando un feto sobrevive un aborto a este aborto se le llama “aborto fallido”. Lo que falló no fue la separación. Lo que “falló” en un “aborto fallido” fue la garantía de tener un bebé muerto.

Las circunstancias en las que la vida de la madre corre peligro debido o a condiciones pre-existentes o a complicaciones del embarazo son muy infrecuentes. Es extremadamente infrecuente que ello ocurra antes del momento de la viabilidad (actualmente a las 22 semanas después del último período menstrual o a las 20 semanas después de la fertilización). [Nota del Traductor: La viabilidad es el momento a partir del cual el bebé no nacido puede sobrevivir fuera del útero de su madre con la tecnología médica disponible, si es que este procedimiento fuese absolutamente necesario para salvar a la madre y al bebé.]

Después de las 20 semanas a partir de la fertilización, nunca es necesario matar intencionalmente al feto humano para salvar la vida de la madre [5]. [Nota del Traductor: Ni antes de esa etapa tampoco.] En los casos en que la vida de la madre peligre durante la segunda mitad del embarazo, no hay tiempo para cometer un aborto, porque típicamente un aborto en esta etapa es un proceso que dura de dos a tres días. En vez de ello, es necesario inducir el parto inmediatamente y ello se puede realizar de manera médicamente adecuada (inducción del parto o cesárea) por parte del médico que atiende a la mujer. Podemos, y de hecho lo logramos, salvar la vida de la madre por medio del parto de un recién nacido intacto en un hospital, donde tanto la madre como su recién nacido pueden recibir toda la atención que necesitan. No hay ninguna razón médica para matar intencionalmente al feto humano por medio de un inhumano procedimiento como lo es el aborto, por ejemplo, por medio de desmembrar a un ser humano vivo capaz de sentir dolor [6], [7], [8], o por medio de una inducción salina que le quema la piel o por medio del feticidio subsecuentemente a una inducción.

Los obstetras que siguen el Juramento Hipocrático se esfuerzan por emplear sus mejores capacidades para salvar a ambas vidas haciendo todo lo posible para ello. Hay dos pacientes bajo nuestro cuidado. Nunca convertimos al niño no nacido en el blanco intencional de la muerte durante un procedimiento de separación cuando éste es absolutamente necesario para salvar a ambas vidas: la de la madre y la de su hijo.


Continuará.


Notas:

[1] Condic M, “When Does Human Life Begin? The Scientific Evidence and Terminology Revisited,” University of St. Thomas Journal of Law and Public Policy 8(1) Fall 2013 Article 4.

[2] Greene-Foster D and Kimpart K, “Who Seeks Abortions at or After 20 Weeks?” Perspectives on Sexual and Reproductive Health 2013 45(4):210-218 doi:10.1363/4521013.

[3] Stulberg D, Dude A, Dahlquist B, Curlin F., “Abortion Provision Among Practicing Obstetrician-Gynecologists.” Obstet Gynecol. 2011 September ; 118(3): 609–614. doi:10.1097/AOG.0b013e31822ad973.

[4] Gonzales v Carhart. En la página 9 de ese documento:

“Sin embargo, un médico no permitiría el parto de un feto vivo de menos de 24 semanas, porque ‘el objetivo de ese procedimiento es practicar un aborto’, no un parto… El médico al cual se le preguntó si él ‘sostendría la cabeza del feto’ en la parte interna de la [cerviz] para entonces causarle un colapso al cráneo y matar al feto antes de que éste naciera respondió afirmativamente… Otro médico testificó que él aplasta el cráneo del feto no solamente para reducir su tamaño, sino también para asegurarse de que el feto haya muerto antes de ser extraído”.

Véase también la página 11 de este documento citado:

“(b) Como es usado en esta sección—

“(1) el término ‘aborto por nacimiento parcial’ significa un aborto en el cual la persona que lo practica—

“(A) deliberada e intencionalmente realiza un parto vaginal de un feto vivo hasta que, en el caso de que extraiga la cabeza primero, toda la cabeza esté fuera del cuerpo de la madre, o, en el caso de que extraiga la parte trasera primero, cualquier parte del tronco fetal pasada el ombligo esté fuera del cuerpo de la madre, con el propósito de practicar un acto que la persona sabe que causará la muerte de un feto que ha sido objeto de un parto parcial; y

“(B) practica este acto, en vez de completar el parto, que mata la feto que ha sido objeto de un parto parcial;… [El énfasis ha sido añadido.]

[5] Dublin Declaration on Maternal Health. (Declaración de Dublín sobre la Salud Materna.)

“Como practicantes e investigadores experimentados en obstetricia y ginecología, afirmamos que el aborto directo – con el propósito de destruir a un niño no nacido – no es médicamente necesario para salvar la vida de una mujer.

“Sostenemos que hay una fundamental diferencia entre un aborto y los necesarios tratamientos médicos que se llevan a cabo para salvar la vida de la madre, aún en el caso de que dichos tratamientos [de manera indirecta y no deseada] resulten en la pérdida de la vida de su niño no nacido. [Nota del Traductor: En otras palabras, los médicos hicieron todo lo posible por salvar también al bebé, pero, sin culpa de ellos, no pudieron.]

“Confirmamos que la prohibición del aborto no afecta, de ninguna manera, la disponibilidad de una atención médica óptima para las mujeres”.

[6] Testimonio de la Dr. Maureen Condic. District of Columbia H R.179J, 23 de Mayo de 2013. Págs. 36-46.

[7] American Association of Pro-Life Obstetricians and Gynecologists. Practice Bulletin 2: Fetal Pain.

[8] American Association of Pro-Life Obstetricians and Gynecologists. Fetal Pain Fact Sheet.


 

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