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La conciencia y los trabajadores de la salud

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Joseph Meaney, PhD
Director de Alcance Internacional y Expansión
Human Life International

 

En el artículo anterior presenté una introducción general sobre la conciencia moral y su formación. En este artículo quiero abordar el importante tema de la conciencia y los trabajadores de la salud.

Estoy de acuerdo con el Profesor Edmund Pellegrino, quien dijo que la medicina es una empresa moral y que es particularmente importante respetar y fomentar la integridad moral de los profesionales de la salud. Los médicos, las enfermeras, los farmaceutas y muchas otras personas están íntimamente involucrados en algunos de los momentos más dramáticos de la vida humana, lo cual implica que sus derechos de conciencia asumen una importancia particular. También es cierto que la sociedad les presta especial atención a la medicina, el derecho y, sobre todo, la religión, para corroborar lo que es ético y moral.

Todos sin excepción tienen el deber de formar bien su conciencia y de seguir los claros juicios de ella. Sin embargo, los trabajadores de la salud están en una profesión que es especialmente significativa debido a los muchos y graves dilemas morales que habitualmente se presentan. Con frecuencia hay que tomar decisiones de vida o muerte y a menudo se les pide a los médicos que ayuden a tomar estas decisiones y a llevarlas a cabo.

En este artículo nos vamos a enfocar en el tema de conciencia más importante para el personal de la salud: la objeción de conciencia. La objeción de conciencia se define como la negativa a cooperar con o a participar en una acción que viola la propia conciencia. Esta negativa de la conciencia a menudo es protegida por la ley a través de una legislación que contiene cláusulas de conciencia o el reconocimiento de un status especial de objetor de conciencia para el trabajador de la salud.

 

Postura de HLI sobre el retiro del financiamiento a Planned Parenthood y la orden ejecutiva del Presidente Trump acerca de la libertad religiosa

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El Presidente de Human Life International (HLI), el Padre Shenan J. Boquet emitió la siguiente declaración acerca de dos noticias recientes de gran importancia: la aprobación en la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU de un proyecto de ley que retira la mayor parte del financiamiento del gobierno a Planned Parenthood durante un año y la firma de una orden ejecutiva del Presidente Trump que es considerada una sólida defensa de la libertad religiosa. Planned Parenthood es la organización más abortista de EEUU y asociación miembro del monstruo mundial del aborto: la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés).

Damos la bienvenida al proyecto de ley de la Cámara de Representantes, el cual muchos creen que retirará la mayor parte del financiamiento a falsas y destructivas “clínicas de mujeres”, como las de Planned Parenthood, que se dedican a cometer abortos. Agradecemos a los miembros del Congreso que lucharon para que se retirara el aborto del plan de salud que ha sido revisado, y que se aseguraron de que el dinero de nuestros impuestos financie a clínicas que de verdad son de salud y que no matan a seres humanos inocentes. Este es un importante paso hacia el completo desfinanciamiento de Planned Parenthood dentro de EEUU y oramos para que el Senado también apoye los arreglos provida que se están realizando a la política de la atención a la salud. Continuaremos apoyando todos los esfuerzos que se realicen para retirar de manera permanente todo tipo de financiamiento a las organizaciones que cometen abortos.

 

Por sus frutos (y sus nombres) los conoceréis.

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Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International
 
A veces un nombre es verdaderamente revelador.
 
El Fondo de Población de la ONU (UNFPA, por sus siglas en inglés) es un organismo cuyo nombre dice mucho acerca de su verdadero objetivo. El UNFPA fue fundado durante la época en que surgió el pánico acerca de una presunta “sobrepoblación”. Este término fue acuñado en el libro The Population Bomb (“La bomba de la población”, traducción libre) del alarmista Paul Ehrlich, que fue publicado en 1968. La publicación de esta desafortunada obra aconteció antes de que se hicieran públicos los abusos a gran escala de los promotores del control demográfico.
 
El objetivo original del UNFPA no fue el desarrollo, la salud o la potenciación de las mujeres, sino el echar atrás el crecimiento “desmedido” de la población mundial. Ese mismo objetivo lo han tenido organizaciones abortistas y anticoncepcionistas, como Population Services International (“[la] Internacional de Servicios de Población”, traducción libre), que fue fundada en 1970, y el Population Council, de ideología eugenésica, que fue fundado por los Rockefeller en 1952.
 
La industria del control demográfico pasó a través de lo que hoy se podría llamar “un cambio de marca” en la década de los 90. Hubo una serie de conferencias internacionales de las cuales la ONU y sus socios fueron anfitriones en Río de Janeiro (1992), Viena (1993), El Cairo (1994) y Pekín (1995). En estas conferencias la ONU y sus compinches encubrieron el control demográfico por medio de eufemismos, como “desarrollo sostenible” (Río) [1], “derechos humanos” (Viena) [2], “salud reproductiva” (El Cairo) [3] e “igualdad o perspectiva de género” para niñas y mujeres (Pekín) [4].
 
Durante ese tiempo, también se filtró en las noticias que el gobierno chino estaba empleando un abusivo programa de control demográfico coercitivo contra su propio pueblo.